1539 Manos abiertas
El calor de cada uno de tus dedos,
esperanza me da pues me siento,
acompañado ante la soledad, del frío
circundante entre las personas.
Frío en el corazón de los que ignoran
al hermano y sus carencias de compañía,
frio del hermano que ve sufrir a otros,
más no hace como tratar de asistir.
Manos abiertas para trabajar,
manos abiertas sin mirar a quien,
manos abiertas, que hagan la diferencia,
manos abiertas, que digan si rotundo.
El calor de tus manos apacigua,
las aguas a las que me enfrento cada día,
seguridad pues sé que me acompañan, en la
senda que he de seguir, aunque lejos estés.
Frío el camino sin compañía,
más aún cuando se carece de manos
abiertas que te den consuelo amor,
y un poco de paz para seguir.
El Creador siempre nos da manos abiertas
para que nos hagan compañía.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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