Para ti que vives en mi
1530 Te miro
Te miro bella dama con mis ojos
que no me dejan mentir, faz trigueña,
ojos soñadores marrón, tu cabello
que en antaño negro fue entregado hoy.
Me dices que ya no eres la joven de
diecinueve años que conocí, pero mi
mi corazón me dice que eres la misma,
más interesante y cautivadora mujer.
Te miro, y embrujas mis sentidos,
dama de sonrisa fresca, que iluminas
mis días, eres el faro, que ilumina
mis pasos en la fría oscuridad.
Me dices que te engaño, cuando te
digo que el tiempo no pasa a tu lado,
pues no veo en ti debilidad, más si
una fuerza interior que te hace surgir.
Te miro, con mis humildes ojos que
ve en ti mi compañía perfecta, alguien
a quien escuchar, con quien reír, y porque
no con quien tener bellos sueños.
El Creador nos da ojos para mirar con los sentidos y el alma.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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