684 Bella.
Tu mirar, te llena de luz,
una luz, que te hace misteriosa,
eres una criatura divina, que
ocultas muy dentro, un tesoro.
Sonríes, y nos iluminas,
como el sol en cada bello amanecer,
tus ojos son dos luceros, que descubren,
su esplendor lo que te rodea.
Tu voz, nos brinda esa alegría tuya,
nos das fuerza, y llena nuestras vidas,
tu entusiasmo nos da la voluntad,
para el camino continuar.
Tus manos delicadas, llevan una misión,
crear maravillas para que nuestros ojos,
admiren toda tu majestuosidad,
el Señor se goza en ti, criatura divina.
Das calor al necesitado, y seguridad,
eres el norte de nuestra senda,
nos conduces en paz, en las tinieblas,
y nos ayudas a encontrar, un puerto seguro.
El Creador nos honra con tu bella presencia.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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