1438 Una noche en la trinchera.
Los grillos cantan incesantes, su
música resuena en mis oídos,
el canto triste de las palomas
escucho, un recuerdo de mi amada.
Un recuerdo, palabras que se dicen,
más no se olvidan, se llevan dentro
escritos con tinta indeleble, está allí
presente en silencio, su presencia pesa.
Un mandato o una misión, lo que si
sé, es que cada noche espero un silencio
dentro de casa, para poder descansar
de la jornada que no se logra terminar.
Una noche más, que las heridas abiertas
sangran en silencio, pues una respuesta,
se, que el dolor, y más humillación han de
venir en mi contra, una lágrima oculta.
Los recuerdos se entrecruzan, con tu
bella presencia mi dama del cabello
marrón, y los deseos de mi corazón,
por tener un poco de paz, y continuar.
El Creador, nos da un descanso cada noche en la trinchera.
Por Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora
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