1917 Amiga en el cielo nocturno.
Tu que nos regalas la luz
que robas cada noche para los
viajeros nocturnos viajen seguros
en esos caminos extraños.
Tu musa, de tantos poetas,
de historiadores, de escritores,
que llenan sus páginas con bellos
mensajes para la posteridad.
Tu compañera de mis juegos
cuando niño, testigo de mis noches
en vela pensando en ella, confidente
fiel de mis grandes secretos.
Tu amiga del solitario que
va sin rumbo, pues en su mente un
pensar le atormenta, un ilusión, un
sentimiento no correspondido.
Tu amiga del enamorado,
del viajero que no llega a su destino,
paciente testigo mudo de miles de
historias escritas en el tiempo.
El Creador nos ha dando una dama
en el cielo que nos hace compañía.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.


















