1721 Cita.
Miro la pared de la habitación, el reloj
me indica que el tiempo corre y tu
llegada
se acerca, mis sentidos recrean tu voz
sonora,
el calor de tus manos mi querida dama de
ojos bellos.
De pronto siento tu presencia, miro hacia
todos lados, pero aún no has llegado,
continuo mi labor, para evitar mi pesar,
pues pienso que no vas a llegara nuestra
cita.
Pienso en todo lo que te voy a decir,
mala idea, recapacito, pues con solo tu
presencia mis sentidos se pierden y
no reaccionan tan rápido como debieran.
La espera suele ser dolorosa en parte,
mas la recompensa es valiosa, cuando
es una persona especial que esta por
llegar,
los minutos interminables pasan
lentamente.
Si es un sueño, no deseo despertar ahora,
ya que es bello, y me lleno de ilusión,
pues compartimos un lazo intangible
que nos ha unido ya por mucho tiempo.
El Creador nos da la fuerza y el valor para esperar nuestra cita.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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