1727 Los rostros de la soledad.
El que sonríe, con tristeza ya que
leva la amargura por dentro
que le aniquila lento, cada
momento que pasa de su vida.
El que busca desesperadamente
la compañía de otros, ya que
siente que su nido es grande,
lo encuentra vacío como su vida.
El rostro sonriente en todo
momento, una sonrisa hueca,
que sirve de careta, para ocultarle
de la realidad que debe vivir.
El rostro que desea olvidar,
ya que lleva un pasado que le
atormenta con cada recuerdo
que llega de pronto sin aviso
El rostro inmóvil, silencioso
que lleva por dentro la necesidad
de hablar, más no lo hace pues ha
decidido guardar todo para si.
El Creador nos ha dado un rostro
para vivir para vivir no en soledad.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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