1868 Tarde gris.
El cielo canta, la lluvia cae
por momentos luces, el trueno
resuena, tarde gris de lluvia,
los recuerdos llegan.
Tan ocultos los recuerdos
pero logran salir a flote,
compañeros de esta nave que
viajan por el mar de la nostalgia.
La lluvia amainar para
luego tomar su fuerza habitual,
las calles vacías solo coches
que desafían la fuerte lluvia.
Busco ese calor especial
que me hace falta, pero solo
lo encuentro en mi memoria,
la lluvia trae fantasmas.
Tarde gris recuerdos
que me hacen pensar en lo
caminado en mi senda, la lluvia
se apacigua, los recuerdos quedan.
El Creador nos da una Tarde gris para abrir nuestro baúl de recuerdos.
Por Prof Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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