1875 Lluvia de junio.
Sentado en una silla con la
luz apagada, escucho la lluvia
que cae, una noche fresca, el
viento juega con la lluvia.
Una brisa fría llega que todo
lo refresca, luego del calor intenso
de la tarde, escucho los coches que
pasan sobre los charcos.
Un lugar ideal para descanzar
pienso, tiempo para estar en junto
a tus manos cálidas, más el tiempo
no lo permite, pero el recuerdo si.
Miro el cielo sin estrellas,
las nubes todo lo cubren, mientras
la lluvia cae lentamente, de cuando en
cuando un peatón cruza por mi portal.
El silencio deja escuchar el
canto de los grillos, un concierto
nocturno, mientras el agua del riachuelo
pasa incesante, una noche de descanso.
El Creador nos da sonidos para descansar
luego de la jornada.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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