sábado, 3 de junio de 2023

1858 Testigo mudo

 1858 Testigo mudo.


Llegas tu cada noche, lentamente te asomas

por entre las densas nubes, que cubren el cielo nocturno,

miras de lejos caminantes rumbo a sus hogares cansados

del jornal, con la esperanza de compañía y descanso.


Tu viajera, que miras impasible a los que sufren

de amor, escuchas los ruegos, tantos que padecen de soledad,

del frío que la ausencia hace crecer en sus corazones, pues

han sido ignorados por ese ser tan especial.


Tu sirena nocturna que embelleces el cielo

 nocturno, y animas enamorados a luchar por un amor

que ha de sobrepasar las pruebas del tiempo, que escriben

en todo momentos nuevas páginas del alma.


Tu viajera que acompañas al joven de corazón

que ama, que sufre tan solo por el recuerdo de unos 

bellos ojos marrones, un cabello oscuro como una noche

sin luna, que va por el camino del dolor. 

 

Llegas cada noche para hacernos compañía, para

recordarnos que el tiempo pasa, mas no un amor sincero

que solo el olvido puede separar a dos almas que se han

jurado amor y han vencido cada una de las pruebas de su senda.


El Creador pone en nuestro caminar un testigo

 mudo que da fe nuestros andares.

Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.

Derechos reservados de autor.






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