1755 Cuatrocientos treinta y dos.
Cuatrocientos treinta y dos meses
de una promesa que un joven
garzo hizo a una bella dama
en una noche de año viejo por terminar.
Cuatrocientos treinta y dos meses
de llevarle en su corazón,
en su mente, que la prueba
del tiempo no ha borrado, pues es fiel.
Cuatrocientos treinta y dos meses
de ilusiones, de luchas contra
aquellos que se interponen en sus
vidas, para que esa promesa no se cumpla.
Cuatrocientos treinta y dos meses
de pequeñas historias que se
guardan en un bello baúl que
uno ha de guardar si el otro falta.
Cuatrocientos treinta y dos meses
que la luz de una farola les guía
por una senda a veces hostil, pero
al final de cada día los vuelve a reunir.
El Creador nos permite cumplir promesas y sueños.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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