1769 Paz en las alturas
Nubes que recorren el pequeño
valle, una sensación que no
puedo explicar, un sentimiento
que se confunde con recuerdos.
Te recuerdo mi querida dama
al mirar estas nubes, tu sonrisa,
que prometía una vida juntos,
para cumplir nuestros sueños.
Nubes testigos fieles, de tantas
promesas, de deseos de tantos locos
enamorados, que desean no despertar,
de sus más profundos ideales.
Te recuerdo mi dama, con esa
sonrisa fresca, tus ojos, que me
hacían una promesa, de una vida
en paz, para vencer las pruebas.
Nubes compañeras, en esos
momentos importantes de mi vida,
que al mirarlas, los recuerdos y
sensaciones ocultas fluyen.
El Creado nos da ellos paisajes para
recordar y recuperar la paz.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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