1763 Nubes por la tarde.
La tarde está por terminar, miro hacia el cielo,
siento el calor de tus bellas manos, escucho
tu respiración, no hay palabra alguna,
para describir el paisaje que compartimos.
Tiempo para disfrutar, tiempo para atesorar, en el baúl
de los recuerdos, un sentimiento espacial
que he de llevar por mucho tiempo, pues
aunque este pase, se ha de guardar en mi memoria.
Una promesa, ilusión en tus bellos ojos marrón,
tu cabello oscuro, que jugaba con la
tenue brisa, un sentimiento muy especial,
sin palabras pues tu mirar, me hablaba lentamente.
Nubes por la tarde, más que una despedida del día,
cómplices de los que miran con amor el celaje,
pues sus vidas son inciertas y dependen del destino,
un deseo por cumplir, que ese bello momento no termine.
La noche llega, la espera de otro atardecer se convierte
en una promesa de dos, que solo el tiempo ha de
cumplir, pues nuestras vidas nos llevan por los
caminos que el destino nos tiene preparado.
El Creador nos de nubes por la tarde para soñar, e imaginar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario