1417 En busca de un paisaje mañanero
La mañana llega, el orvallo saluda a los que
caminamos en busca de un camino feérico,
pues creemos en la magia de las primeras
horas del día cuando no es día, ni noche.
Tremor a cada paso, un eco se escucha por
doquier, pues el silencio reina, mis pasos me
llevan hacia la majestuosa siempre verde
pineda junto al rio, y sus aguas cristalinas.
Miro de lejos el soto, mi destino se
acerca, el frío me abraza pero la meta es
más fuerte, bien vale la pena cada paso
bajo la verde pineda y el orvallo.
Llevo el mi bolso de viaje tu pineda,
la que guardas como un tesoro desde el día
que te la obsequié, pues en mis correrías
en soledad me acompaña como talismán.
De regreso a nuestro hogar, pienso en ti,
mi dama de las faenas atrevidas, que me
esperas en silencio junto al fuego en espera
de un nuevo relato de mis correrías en solitario.
El Creador nos da bellos paisajes para disfrutar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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