1418 Gracias.
Como el árbol viejo que su sombra
da, a los nuevos retoños y a los que
necesitados de compañía van por allí,
como el árbol viejo que vigila.
Mis manos, diez dedos para crear
cuando se da la oportunidad de reparar,
cuando se debe de hacer, acompañar,
cuando la situación lo amerite, sin pensar.
Dos manos que se ensucian al trabajar,
sangran cuando el trabajo lo requiere,
pintan cuando se debemos de cambiar
la apariencia de algo, manos activas.
Manos que trabajan para hacer el bien,
cuando les dejan, actuar, sin pedir
a cambio nada, solo una sonrisa, el bien
que se hace es por amor, sin medir.
Gracias por el camino compartir con
el que necesita, el bien se hace sin mirar,
sin esperar reconocimiento alguno con
la certeza que se hace el bien para crear.
El Creador nos da formas de ayudar sin esperar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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