1147 Desesperado
Un sentimiento difícil de describir que me
oprime, mas no puedo abandonar mi senda pues
es de cobardes, mi mente se pierde ante tanto
dolor que debo de soportar en silencio.
Esta tortura oprime mi pecho lo que me
provoca tanta angustia, por algunos momentos
siento que pierdo la noción de dónde estoy, de
lo que estoy haciendo y hasta de lo que pienso.
Como animal acorralado que desea y necesita
proteger su vida, ya que lo asecha un peligro
inminente, he de actuar con prontitud ante
el temor o el odio que se acerca paso a paso.
Mi travesía no está clara pues siento que la
bruma empaña mi sendero, mis pasos son
vacilantes, el temor de caer es fuerte,
siento que las fuerzas me abandonan.
Detengo mi marcha, pues siento que todo
se ha perdido, busco muy dentro de mi y hallo
la luz que llevamos dentro, que me ha de servir
de guía en el camino de vida.
El Creador nos da una luz que llevamos muy dentro que nos guía y protege cuando nuestro caminar es difícil.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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