1140 Abrigo.
La tarde fría es, mis manos necesitan de,
ese calor especial, que tus suaves manos
me pueden dar, y sentirse amadas, pues eres
especial bella criatura.
Por las calles miro pasar a muchos en busca
de ese algo que les hace falta, abrigo, calor humano
que les haga sentirse apreciados, especiales,
y pienso que no son tan diferentes de nosotros.
Calor humano, para llenar ese frío de su
corazón, pues son carentes de ese algo especial,
que les llene, que les haga sentir que sus vidas
son especiales, únicas que tienen valor.
La tarde que por momentos nos hace sentir,
tristeza pues no recuerda que se acerca la noche,
que el día está por finalizar mientras la soledad
se apodera de muchos que no tienen compañía.
Por la calles sonidos varios que voy identificando
pues el regreso de muchos inminente es, sonrisas,
gritos de alegría de los niños, el campanario que invita
a un paso por el templo para las gracias dar.
El Creador nos da abrigo en nuestro cuerpo y nuestra alma.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
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