728 Mis manos
Mis manos son una bendición,
puedo sentir, la tibieza de tus manos,
el saludo sincero del hermano,
el agua correr del riachuelo.
Con ellas, acompaño al niño desvalido,
he podido asistir al que caído, en su jugar,
al joven discípulo con la rodilla rota he curado,
y atado esas cintas rebeldes, de tus zapatos.
He jugado contigo cuando pequeño,
tu juguete amado, lo han reparado,
aquella casita de juegos hemos construido,
y pintado con el color de tu gusto.
Han preparado esas meriendas para el colegio,
tu cena que te espera cuando por la noches llegas,
se han aventurado en el mundo de la cocina,
para preparar algunos de tus antojos de tú niñez.
Las he usado para crear proyectos,
han cultivado mis plantas,
han cuidado tu jardín, te han protegido,
te han hecho compañía en tu dolor.
El Creador me ha dado dos grandes tesoros.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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