1986 Al final del día.
Cincuenta y seis estaciones recorridas en
mi viaje, a veces en soledad, pocas veces en compañía,
la madrugada es testigo de mi caminar, las primeras
luces me encuentran en el camino diario.
La jornada es pesada, mas no hay excusa
alguna para evitar cumplir con ella, el dolor,
el cansancio, fieles compañeros de la jornada sin
duda alguna, en mi puesto dormido quedo a veces.
La noche llega mas el final de la jornada
no, pues doble turno se hace, desde hace muchos
años, el trabajo se ha realizado, como mejor se
puede, para pasar la inspección.
Al final del día, cansado, abatido por
el calor, del clima y de mi cuerpo, una esperanza,
escuchar un comentario sobre mi trabajo, mas
el silencio es el testigo de mi calificación.
Hay palabras que se desean escuchar con
anhelo, un bien hecho, es una persona que se esmera
por hacer su trabajo, buen padre o un simple gracias,
la esperanza es mi gran aliado, pues me mantiene vivo.
El Creador nos da fuerza para llegar a nuestros sueños,
a nuestras metas de vida.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservado de autor.

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