1886 Una noche fresca
Una noche fresca sin lluvia recuerdo
bien, un vestido a rayas, un suéter rosado,
en tu mirar luz, tus bellos ojos hablaban,
cautivo ante tu singular belleza.
Temeroso sin saber que hacer,
en mi mente no había una idea clara de
que hacer, de pronto saliste, te retirabas,
electricidad en mi cuerpo te seguí.
De camino pocas palabras,
llegamos la casa donde te conocí, el
secreto era parte de ti, de pronto tomé
fuerza y te di un beso el cual atesoro.
Un inicio no de cuento, más si
humano el tiempo ha sido el gran
examinador, las pruebas se ha
llevado, pues son parte del camino.
Una noche fresca que llevo en mi
corazón, que forma parte de la historia
que el tiempo ha de olvidar, pues estará
presente hasta llegue el momento.
El Creador nos da recuerdos para seguir nuestro caminar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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