Para Luis
1128 Cuando por fin abres los ojos.
Dolor, frustración al llegar esa verdad que
siempre habías conocido, pero los ojos cerrados
tenías para poder negar o negarte a entender
que solo te miran como un objeto una máquina.
Tristeza pues te niegan ahora el derecho de ser
un hijo más, luego te das cuenta que no llenas ese
lugar, ya que te consideran indigno de poder ser
uno más de la familia, pero optimo trabajar de sol a sol.
Dolor pues al mirar hacia atrás te das cuenta
que has abandonado por años a tu compañera a tus
hijos para hacer labores que no te correspondían,
que por tu ideal de ayudar siempre estabas allí.
Tristeza pues te ven como el sirviente, el que da
sus fuerzas a cambio de nada, el que no encaja en
ese gran engranaje que llaman familia, el que por
sus defectos o propios criterios desentona.
Dolor pues en tu afán de buscar un poco de cariño
pues una pérdida has tenido, te miran con otros ojos,
eres el que es una carga, el que abandonó su posición
para convertirse en el sirviente obediente.
El Creador te da la oportunidad de mirar claro cuando
por fin abres los ojos, despiertas de un largo sueño.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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