1132 La otra mejilla
Me persigues, por ser distinto a ti,
pues no sigo con los ojos cerrados
tus designios o doy honor a todas las
cosas que por tu mente pasan.
No lleno tus ideales, pues viejo soy,
no te has dado cuenta de que hago mi trabajo
desde antes que tu nacieras, por lo que no
comprendo por qué soy un intruso en mi propio trabajo.
Me insultas a mis espaldas, luego
dices a todos que hay que olvidar, hacer el bien,
luego te presentas como oveja, si bien sabes
que eres un lobo moderno, con poder de palabra.
Miras cada uno de mis errores, pero no
has pensado por un momento que tú no eres
perfecto, que lentamente vas llegando al camino
por el cual he pasado, para acercarte a mi lado del error.
Recuerda esto tengo otra mejilla para que
la golpees, pero siempre me podrás ver trabajando
para otros que me necesiten incluso a ti pues,
cada golpe o caída me hacen más humilde para servir.
El Creador nos enseña por medio de su hijo.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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