1672
Herido.
Vendad
mis heridas, pues mi cuerpo ha sufrido,
mas
no podrás con mi alma, que sangra
por
tu ausencia, que daña lentamente
mi
atormentada alma, que espera en silencio.
Piafad
corcel amigo, para demostrar tu
espíritu
indomable, como el recuerdo
que desvanecen mis fuerzas, mis
ganas
de vivir sin tu recuerdo, sin tu presencia
Quitad
de mi lado todo recuerdo físico tuyo,
pues
el solo mirarlos, se convierten
esas
armas que desgarran mi alma,
pues
solo tu recuerdo, me hace padecer.
Busco
entre mis cosas esos botines
que
me traen recuerdos, me llevan a un
pasado
dichoso, donde mi vida giraba
en
torno a ti, mi bella dama.
Como
esas historias que se miran
solo
en los cines, en donde hay un desenlace
feliz
ante una historia de amor, espero
que
vuelvas a mi, tu fiel soldado.
El
Creador da esperanza ante las luchas del corazón.
Por
Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos
reservados de autor.

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