1625 La noche que está por llegar.
Cuando la tarde no finaliza aún
el frío se adueña de todo
un silencio lo empieza a cubrir
mientras las campanas llaman a misa.
Las calles se llenan de viajeros
que van hacia sus hogares
vienen del valle en busca de
subir a la montaña cubierta de nubes.
Las farolas de las calles inertes aún
más en cualquier momento se
han de encender para iluminar
a tantos viajeros que marchan a casa.
La neblina inicia su paso lento
baja de la montaña para
poco a poco invadir la base
de la montaña, escucho grillos y ranas.
Las luces se hacen insuficientes
pues la neblina todo lo cubre
las luces de los coches apenas
logran su cometido en su tarea.
El Creador nos deja ver su mano en todo momento y lugar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora
Derechos reservados de autor.

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