1445 Tragedia
Undivago
soy cuando me encuentro
ante
tu presencia mi bella dama,
de
mis justas, de mis sueños, pues
haces
de mi un títere ante tus deseos.
Sitibundo
por tu presencia, dueña
de mi
humilde reino, ya que eres el
faro
que ilumina, mis pasos, aliviana
mi
senda solo con saber de estas allí.
Algente
me siento, al estar lejos,
del
calor de tus bellas manos, que
dan
sentido a mi existencia, en este
frío
caminar sin tu compañía.
Una
gran procela cae sobre mi, dificulta
la
senda que llevo, perdido me siento,
al no encontrar mi norte, cuando no cuento,
con
el favor de tu graciosa compañía.
Mi
alma alígera, al saber que estas cerca,
busco
la senda que me lleve a ti para
poder
gozar de tu graciosa presencia
que
llena mi cansado y solitario corazón.
El
Creador nos ayuda a llevar las cargas en nuestro caminar.
Por
Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos
reservados de autor.
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