lunes, 21 de septiembre de 2020

1178 Te conozco de años

1178 Te conozco de años. 

Una barba frondosa, lentes oscuros, con al menos 
cincuenta centímetros más de altura, diez o más 
años de no mirarte, mi estimado y bien delgado 
joven pupilo, una verdadera sorpresa. 

Te miro, me has dejado con pocas palabras 
por el momento, por lo que me quedo quieto, para 
escucharte con atención, mi noble y querido niño, 
que ya eres un hombre de familia. 

Te miro, mi mente se llena de recuerdos, de la 
inocencia que te caracterizó, cuando niño, ahora 
mayor, te muestras respetuoso ante este viejo 
roble que te contempla en silencio mientras escucho. 

Lo años pasan, me pregunto como 
siempre, sobre los caminos seguidos por esos 
mis pequeños, por lo que me lleno de alegría 
al encontrarlos luego de ese tiempo prolongado. 

Barba frondosa, el pequeño que ya es hombre, 
más alto que el viejo profesor, satisfacción que 
llena mi pobre espíritu, al verle pienso que en 
mi senda no todo ha sido en vano. 


El Creador nos deja ver crecida la semilla sembrada. 
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora. 
Derechos reservados de autor.



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