1190 Escucho.
Escucho la brisa, siento el frío que llega, el
aviso
de la lluvia que viene lentamente hacia mí,
el canto de las aves que por momentos se silencia,
los tejados como siempre han de cantar, percibo
paz.
Escucho la llave en mi portal, mi corazón se
sobresalta,
tus pasos advierto, mi espíritu
se tranquiliza,
pues el tiempo de espera ha sido largo, ya que la
espera me llena de angustia y preocupación.
Escucho una tonada por la radio, mi mente
me traslada a un pasado, sin preocupaciones,
de muchas batallas, promesas, deseos que me
hicieron luchar para llegar a ti mi bella dama de
ojos marrón.
Escucho con atención al que me desee hablar,
de cualquier tema, lo importante es poder disfrutar
de su compañía, escucharle con atención y darme
cuanta poco a poco de lo que tenemos en común.
Escucho la brisa que pasa, al anciano, al que a mi
lado va en autobús, el trueno que avisa de la
tormenta,
las palabras que buscan destruirme, pues todos
merecen
ser escuchados y tienen algo que decir.
El Creador nos deja escuchar, para transportamos y
recortar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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