887 El alba.
Miro el valle y sus bellas luces,
luces que despiden la quieta noche,
noche que recién se despide para dar paso,
paso al luz, al alba mientras vemos salir el Sol.
Música de radio, frío, compañeros,
compañeros, en nuestro viaje,
viaje que nos ha de llevar a la ciudad,
ciudad con sus calles, su gente.
Poco a poco las luces se apagan,
se apagan para dar paso a la luz,
luz que nos llena de esperanza,
esperanza de un nuevo día de trabajo.
Mientras mi camino transcurre te recuerdo,
te recuerdo, mi bella dama que me das tu sonrisa,
tu sonrisa, a mi salida, cuando a casa regreso,
regreso del cual cuento las horas separados.
Mientras la senda recorremos luces,
luces que nos anuncian el nuevo día,
el nuevo día con propósitos que cumplir,
cumplir con nuevos desafíos de vida.
El Creador nos da motivos de vida en cada amanecer.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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