428 Tu
Sirves a muchos, pero eres realmente, la primera,
de lo tuyo das, aunque no te quede casi nada,
me enseñaste a comer, a vestirme, a volar, tu
saludo y despedida amable recibo siempre cada día.
Aunque lejos vuele sé que, en ti, hay un nido seguro,
sugerencia, o charla siempre, sin importar mi
edad, vigilante de tus retoños, en el tiempo
mis triunfos, con una lágrima silenciosa celebras.
En tus ojos, un auxilio, encuentro, siempre va
más allá, me conoces desde siempre, no te
sorprendes, tu sonrisa, alivia mis pesares, el
calor de tus manos, calma mis ansias y dolor.
Tu voz es mi norte, en la oscuridad, palabras
sabias de tu boca escucho, el tiempo,
te hace más bella, e interesante, tu voz
alivia mi dolor, se alivia mi alma angustiada.
El Creador te ha puesto en mi vida iluminas todo con tu bella presencia.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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