431 Tesoro
Durante toda mi existencia, he sentido tu compañía,
desde que vi la luz, madre, siempre has estado allí,
de tu mano he conocido lo bello de la vida, tus bellas
y suaves manos, han dirigido mis primeros pasos.
La pureza de tus manos, siempre me han dado calor,
cuando más solo me siento, tu presencia, aunque lejos,
me da paz, con oídos amables siempre me has escuchado,
tu presencia acalla, mis grandes temores.
Tienes la fuerza que muchos deseamos, aprendí
de ti a tener fe, de tus acciones desinteresadas aprendí
caridad, a no juzgar sin conocer a ver más allá,
me conoces desde siempre como el pastor sus ovejas.
Eres la gran campeona en los juegos, aunque
siempre perdiste, eres mi norte cuando las sombras
están sobre mí, mi faro en la tempestad, mi puerto
seguro donde puedo descansar, aunque que estés lejos.
Tu pan, sacia mi hambre, por humilde, o sencillo
que sea, tus glorias son anónimas para muchos, pero
tu sabes muy bien que nada esta oculto, eres un tesoro
que nos has permitido llamarte por siempre madre.
El Creador se regocija en ti bella criatura.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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