166 Ellas
Una simbiosis nos une a ellas, cuando niño
abrigo, también protección nos dan, su cálido
abrazo nos hacen sentir bien, nos dan
sonrisas amables y sinceras que recordamos.
Vigilantes de nuestros sueños, confidentes por
excelencia, son soldados incansables del
amor, su jornada es larga, pues ejercen
dos profesiones, madre y mujer.
Cuando descansan aún están alertas, su fuerza,
su valor no tiene igual, reparan con maestría,
corazones, rodillas, atienden varias menesteres
a la vez, imparten justicia y tienen un gran corazón.
Todo lo multiplican, sus manos son fuertes pero a la vez
delicadas, sus ojos son bellos, miran más allá, son
letales cuando enojo hay, en su sonrisa encontramos
paz, son grandes a la hora de planear y organizar.
Incondicional es su amor a quien lo merece, sus
labios guardianes de grandes secretos.
tienen un sentido especial para prever.
siempre lista para el trabajo diario.
El Creador por colocarnos en sus vidas.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
sábado, 3 de enero de 2015
166 Ellas
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