2137 Diez años.
Diez años, el tiempo pasa dejando
huellas profundas, heridas que
no sanan, son como una nube
que se posa sobre ti, una sombra.
El recuerdo de aquella tarde es lo
que me queda de ti, una imagen que
esta borrosa en mis recuerdos, tus
palabras que me ofendieron, esa tarde.
Una tarde de un día festivo, te visite
sin esconderme, estaba en mi derecho,
el tiempo nos unió por última vez, era
nuestra despedida, no lo podía saber.
Te visitaron muchos esa tarde, todos
con la esperanza de que volverías a casa
más no fue así, mis sentimientos me
engañaron no logre mirar la realidad.
Te acompañé en tu último café,
tus palabras no eran claras, mas al
final de mi visita me enviaste a
casa, y aquí estoy, te marchaste.
El Creador nos da compañeros de viaje que se
marchan dejando soledad.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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