2125 Ausencia
Me acostumbre a él calor de tus manos
a los mensajes de tus bellos ojos,
a risa, a esperarte pues siempre
retrasada con tus cosas, me acostumbre.
Compartimos largas jornadas de camino
a largas horas de clase, con un poco
de hambre y poco dinero en el bolsillo,
cosas de estudiantes que viven, que sueñan.
Me acostumbré a tu ausencia en tus
horas de trabajo o de visita en tu
casa, cuando estabas en el hospital,
también pues sabia regresarías pronto.
La vida te prueba, me enseñaste a
vivir el momento cuando estás sano,
con un caminar por delante, aprendí
de tu fe en la terrible enfermedad.
Ahora vivo tu ausencia, una década
de tu repentina salida de mi vida,
las preguntas esperan una respuesta,
mi mente no te olvida allí estás.
El Creador nos deja aprender, nos acompaña en la
ausencia del ser amado.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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