2088 Andén cincuenta y siete
La vieja estación, curadora de miles
de historias, llantos, sonrisas,
que el tiempo ha compartido
entre tantos viajeros que mira en silencio.
El tiempo su huella ha dejado,
los que le conocen aseguran que
le ven como cuando le conocieron
más no es así, se ha desgastado.
El tiempo, la soledad hacen mella
en él, viejas páginas amarillas
historias escritas en sus paredes,
que se guardan, se recuerdan.
El tiempo que le ha hecho testigo,
guardián celoso, de tantos
episodios, de la vida de
tantos que le han acompañado
Una vieja estación, que ha guarda
para si, relatos para el que
desee compartir, historias de vida,
que hoy parecen muy lejanas.
El Creador nos da tiempo para vivir, ser testigo de muchas historias.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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