2079 Aquel lugar.
La academia, nuestro trabajo de medio
tiempo apenas cubrían nuestros gastos, mas nuestras
ilusiones crecían con el tiempo, la fuente de la
Hispanidad fue testigo de nuestros planes.
Bolsillos casi vacíos, pero la satisfacción de
poderte llevar a comer, pero podíamos comer en paz,
el tiempo pasó, luego nuestros hijos nos acompañaron,
el tiempo pasa la historia se escribe, no se borra.
No se borra nuestra historia, las páginas hoy
amarillas, mas en mi mente esta fresca como su
hubiera sido ayer, hasta que la mente nos separe
mi bella dama, su tinta no se borra.
Dos corazones llenos de proyectos, hoy cumplidos,
aún existe ese lazo intangible que nos mantiene
unidos, pero tu ausencia daña este pobre corazón
que se resiste a tu partida repentina.
Recuerda mi bella dama que los que viven
junto a nosotros, están en nuestro corazón,
en nuestra mente, les escuchamos, aunque
lejos estén sentimos su presencia, su calor.
El Creador nos lleva a nuestro pasado en aquel lugar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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