2006 Mi derecho
A sentirme triste cuando el recuerdo de ti,
me visita, acompañado de preguntas que no he podido
contestar desde el día que partiste de nuestro hogar,
en el cual aún me encuentro, con ellos.
A escribirte, pues aunque no estás, nunca te diste
a la tarea de saber que he hecho por horas, días, semanas,
y años sentado frente a mi computadora, donde mis letras
relatan parte de nuestra aventura juntos, nuestro libro de vida.
A decir, hasta que la mente nos separe, pues tu ausencia
del hogar, no indica que te olvidé, pues en mi mente
hay muchas hojas de vida juntos, las cuales de vez
en cuando se abren, para encontrarte allí, mi bella dama.
A rechazar a esa persona necia que me dice déjala
en paz, ya no está, pues no sabe nuestro secreto, lo que
nos une en el tiempo, pues al parecer desconocen lo
que yo siento por ti, dama de los bellos ojos marrón.
A seguir viviendo la soledad por tu partida, pues no
entienden que vivo tranquilo con tu recuerdo, que mi única
compañera se fue llevándose las llaves, por lo que nadie
puede entrar en mi vida, solo mis compañeros de viaje.
El Creador nos da ideas que se consideran mi derecho,
que se han de respetar sin discusión.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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