1275 Mi mano
Mi mano que siente la
suavidad de tu faz, que embotan
mis sentidos, cada vez que mis curiosos
dedos te rozan tímidos.
Mi mano, que trabaja la
madera, para transformar reglas,
junto con tornillos en algo útil
para otros, y me llena de orgullo.
Mi mano que escribió en el
pizarrón, letras fórmulas, para
instruir
mentes ávidas de conocimiento,
para forjarse un camino de bien.
Mi mano, que curó heridas
superficiales
de accidentes, propios de aquellos
pequeños que jugaban sin temor
a lo que les sucediera en sus hazañas.
Mi mano que, junto a la otra,
arrancan palabras de mi mente,
para dar forma a ideas, que
comparto con aquellos que así lo
desean.
El Creador me ha bendecido no con
una sino con dos manos
para dar a quienes me necesitan
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cedas
Mora
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