lunes, 1 de agosto de 2022

1644 Una herida antigua

 

1644 Una herida antigua

 

La mañana estaba clara de eso

me acuerdo muy bien, estabas frente

al altar sola, en las primeras bancas

 sentados, todos menos tus hijos y yo.

 

Posibilidades de estar cerca imposible,

se nos negó, de lejos tus hijos estaban,

yo  me ubique hasta el final, como un

 desconocido, me sentí un indeseable.

 

Tu hermana te prometió que nunca los

 abandonarían y fue la primera que

usurpó el patrimonio de tus hijos,

sin importar la situación de ese entonces.

 

La soledad es nuestra única compañía,

pues muchos de tus familiares nos dieron 

la espalda, lo que nos ha hecho fuertes

pues hemos salido adelante en soledad.

 

Las pruebas ha sido fuertes pero el

dolor de tu ausencia es una herida

abierta de la que nadie habla pues

reconocen que aún nos haces falta.

 

El Creador nos da una luz cuando estamos en la oscuridad.

Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.

Derechos reservados de autor.



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