Para mi amigo Jesús de
tu compañero de viaje.
1549 Solo por diez minutos
Si volvieras por diez minutos,
te pediría una sonrisa para guardarla
en mi pecho cerca de mi corazón,
para darle un poco de paz en mi soledad.
Te hablaría de ellos, para ponerte al corriente,
de sus vidas, para que los mires sin asombro,
y veas como han caminado en tu ausencia
bajo mi amparo, pues son un tesoro para mí.
Te llevaría a pasar revista al jardín,
que no se acostumbra a tu ausencia,
pues acepta la partida de su bella ama,
y sobrevive con modestos cuidados.
Tomaría tu cálida mano para sentirme
como aquel joven que te conoció
hace más de treinta años, y no ve pasar
el paso del tiempo en ti dama de ojos marrones.
No te daría las razones de los cambios
de nuestro hogar que luce mas a mi manera
pues los cambios son buenos, como tu decías
al renovar las cortinas o el color de la casa.
El Creador nos deja soñar con lo que haríamos
solo por diez minutos cuando llega de visita un
gran amor.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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