Un saludo mañanero.
Voy por la calzada en mi diario caminar,
un vistazo, una cara sonriente, un saludo
amable de alguien conocido creo, segundos
más tardes mis recuerdos lo encuentro.
Lagunas que surcan mis pensamientos,
pues muchos son los recuerdos en mi
mente,
algunos bellos, como mis primeros pasos
en
mi labor y otros que he sumergido en esa
laguna.
En el brillo de sus ojos puedo
mirar, a esos
pequeños que abren ese regalo especial de
navidad,
donde un rayo, una emoción se adueña de
ellos,
mi
espíritu que se regocija ante tal muestra de respeto.
Es como un despertar de lo cotidiano,
pues camino
como un automata, sumergido en mis
pensamientos,
la carga se lleva y a veces no se siente,
pues la mente
te ayuda a soportar el dolor, la
ausencia, la soledad.
Un saludo mañanero que me aleja de tanto
pensar,
en cosas que daño me causan, un aire que
reaviva mi
espíritu de este largo caminar, que al
final, aunque extenso
es corto para tantos recuerdos que guardo
en mi baul.
El Creador nos da buenas noticias que
disfrutar, en nuestro arduo caminar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas
Mora.
derechos reservados de autor.
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