1381 El árbol junto a la tapia
empedrada
Un árbol como muchos que ve pasar el
tiempo,
y a cuantas personas se fijan en él,
disfrutan de su
sombra en verano, en primavera
observan los nidos
que en él hay, amigo testigo del
tiempo.
Testigo del tiempo, que ha visto
pasar a más
de un loco enamorado, que espera a
su gran amor,
sentado pacientemente en esa vieja
tapia de piedra,
mientras lo minutos pasan ensaya su
discurso.
Discurso del cual en muchas
ocasiones dos testigos
mudos ha presenciado emocionados,
llenos de
alegría, pues son grandes
apasionados de las
historias de amor que a sus pies se
desarrollan.
Esquina misteriosa de calle,
guardián de
tantos bellos secretos de dos, que
el tiempo
celoso guarda en el gran libro de la vida,
que con amor, solo sus dueños recuerdan.
Recuerdan con inmenso aprecio pues,
la vida avanza como toda, para no detenerse,
pues el tiempo sigue su camino, pues no hay,
retorno más los recuerdos se
atesoran.
El Creador nos da cómplices junto a
una tapia
empedrada que guardan partes de
nuestra vida.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús
Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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