1264 Un sol que no calienta
La brisa que hiela los huesos en estos
días de verano, por cierto inusual,
en mi tierra, con frío y escarcha en
el majestuoso Chirripó pasamos los días.
Los niños abrigados aunque el sol los
saluda, la brisa constante los invita a la
comodidad del hogar, pues los rayos del
Astro Rey apenas calor dan.
Tiempo para jugar con los papalote,
como en mis días mozos, cuando por el parque
desfilaban aquellos papalotes, con sus coloridas
colas que jugaban con la brisa fresca.
La brisa escucha por fin los deseos de los pequeños,
empujan las altas nubes, para dar paso a los rayos del sol,
que calientan el ambiente, para invitar a salir
para jugar a los solares y disfrutar de un tiempo libre.
Llegará el momento, en que nuestro clima cambiará,
el sol del verano ha de calentar, para volver a los
salones de clase, donde haremos remembranzas,
de las vacaciones un poco frías que pasamos.
El Creador nos da bellos días que recordar aunque
fríos sean pues tenemos paz.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
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