1145 Observador
Nubes sobre la gran depresión, en la
cuidad Capital apenas un rayo de luz, toca los
grandes edificios, mientras desde mi lugar una bebida
caliente tomo mientras escucho el canto de las aves.
Con paciencia trato de identificar los distintos
sonidos que me rodean, pues voces no hay pero
si aves, de vez en cuando miro el vaivén de las
hojas de los árboles movidas por un brisa fresca.
Miro como una bandada de pericos, pasan, se posan
sobre el árbol en frente de la terraza donde te espero,
buscan alimento o un lugar donde descansar, mientras
la piedra vigila silenciosa el pueblo de Aserrí.
La Piedra de Aserrí de la cual leyendas se han
escuchado, se pueden leer, una bruja, un pavo real,
un español que se conjugan en una historia mágica,
la cual es testigo fiel del tiempo, de los cambios.
Mientras observo el transitar de algunos
autos desde mi refugio de los jueves, disfruto del
silencio, de la brisa que me dan paz mientras
renuevo energía para continuar mi senda.
El Creador nos da paisajes para descansar.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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