1121 Deja a mis manos
Deja que mis manos trabajen,
pues para ti es la obra que debo hace,
el dolor es soportable, si la obra con amor se
hace ya que tú vales más que un dolor.
Una sonrisa, entre tanta confusión,
puesto que hay noticias de dolor entre hermanos,
una sonrisa, que ilumina tu rostro, un faro es,
que nos sirve, para llegar a puerto seguro.
Sudor en la frente, ya que la labor
bien lo vale, no espero nada a cambio,
ya que el amor no se paga, se vive
para amar puesto que él así nos enseñó.
Deja que mis manos te sirvan
hoy, mañana serán tus manos tal vez,
las que junto a las mías trabajen para
aquel que lo necesite mas no sabe cómo pedirlo.
Una sonrisa, solo una sonrisa
el pago que llevaré en mi espíritu,
que descanso a mi cuerpo de,
luego de una batalla noble, digna.
El Creador nos permite trabajar en silencio para
nuestros hermanos.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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