1056 Una luz que se apaga
Apenas fue ayer que clases de ciencias recibí
más que una clase de como enseñar,
una lección de vida para enamorase de la
naturaleza, todos los secretos que ella guarda.
Más que un docente, artista, observador, que con
arte enseñó a quien así lo quiso, dispuesto
a hacerlo fue a clases, más que técnica, conocimientos
nos enseñaste viejo árbol que buena sombra nos dio.
Consejero para el que lo escuchó con atención,
maravillado por lo cotidiano, pues nada es simple
ante sus ojos, científico consumado, un artista que
nos hizo ver claro, que todo lleva un orden, lógica.
Artesano consumado, pues aprendí de un gran señor
el amor por la naturaleza, como respetarla, así como ver
en mis estudiantes un capullo que pronto se abrirá para
mostrar toda su belleza natural la cual es única e irrepetible.
Descansa hoy, viejo roble pues has sido llamado
a una nueva etapa, dejas grandes enseñanzas en tus
estudiantes que tratamos de practicar tus enseñanzas,
apaga tu luz, que has sido citado entre los grandes.
El Creador nos deja aprender de personas maravillosas.
Por Licenciado Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
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