1069 Un desierto.
Un desierto desde tu repentina salida
física de nuestras vidas pues aun sigues
en lo profundo de mi mente de donde
nadie te ha podido borrar, aunque lo quiera.
Tres compañeros viajan a mi lado
aunque sean cuatro los que me dejaste
tres somos compañía en todo momento
aunque les sea difícil viajar conmigo.
En este desierto de mi vida puedo
puedo disfrutar de la soledad que me deja
fraguar mis proyectos locos que tanto
te quitaron el sueño, pero al final los aprobaste.
Puedo sentarme en la soledad de nuestra
habitación, visitar en mi mente lugares
hacer planes o ilusionarme como un niño
con tan solo ideas que temo llevar a cabo.
Todo desierto es bello como el pensar sin
tener que seguir normas, donde las reglas
son propias, como los paisajes que puedo contemplar,
llevar en mi memoria imágenes como tu presencia.
El Creador nos da el desierto para disfrutarlo y crecer.
Por Prof. Luis Horacio de Jesús Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.

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