714 Gracias por dejarme ser parte de tu vida.
Te conocí, con una mirada vivaz,
pequeño bajito, al lado mío,
hoy eres más alto que yo,
tus ojos con unas cuántas lágrimas.
Como paloma con ganas de volar, inquieto,
te recibí, ante el temor de tus padres,
me permitiste informarte, y darte un poco de ayuda,
te di armas, lectura, comprensión y algunas ideas.
Te consolé cuando lágrimas brotaron de tus bellos ojos,
curé tus rodillas y hasta tus labios,
en aquellos accidentes de pasillo,
te corregí para que no volvieras a errar.
Con oídos atentos te escuché,
pues tu hogar nadie lo hizo,
tarjetas y poesías hicimos con amor,
para esas fechas importantes.
Traté de darte lo que no estaba en mis funciones,
oídos, confianza, hasta sobrenombres,
pero busqué, como hacer más llevadera,
tu estancia en mi salón de clases.
Hoy te veo mayor, me hablas aún,
por lo que te agradezco,
me cuentas de tu vida, y me presentas,
ese fue mi maestro, por lo que te dio las gracias de corazón.
El Creador nos llama a trabajar en su molino, gracias de corazón.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
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