Para mi hijo, David mi compañero
557 Tus ojos mi niño.
Miran maravillados,
ese mundo que te rodea,
y en tu asombro haces
preguntas,
que me hacen
reflexionar.
Observas a los que te
rodean,
más no encuentras
enemigos,
ya que puedes ver
dentro de cada uno,
y su niño interior
encuentras.
Perdonas fácilmente,
compartes sin envidia
lo que tienes,
das con amor sin mirar
a quien,
tienes un gran corazón.
Con tus gritos de
felicidad,
iluminas mi mundo,
felicidad derramas
donde estés,
y mejoras mi día.
Ansioso de
conocimiento,
preguntas en tu afán de
saber,
te comunicas sin
maldad,
ante un mundo sórdido
Humilde eres en tu
actuar,
pues el arte de humillar
no conoces,
tu corazón sin rencor limpio
está,
compartes sin hacer
distinciones.
El Creador, mira en ti
un futuro de paz.
Por Prof. Luis Horacio
Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.
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