lunes, 9 de octubre de 2017

489 Una luz que no se apaga

489 Una luz que no se apaga

Llegaste de tierras lejanas, ya otros nos habían
visitado y marchado, como tu conquistamos
esta tierra, aprendimos a cuidarla, tus ideales
eran otros distintos a nuestro pensar que conservamos.

Te recibimos para que vivieras junto a nosotros,
el tiempo nos convirtió en férreos enemigos,
destrucción e imposición, debimos sufrir, un
Dios de amor conocimos y fuimos obligados a creer.

Nosotros vemos a Dios en todo lo creado recuerda,
el amor, el respeto por la madre tierra, aprendiste
de nosotros, compartimos alimentos desconocidos 
para ti, solo te llevaste oro y plata solo lo material.

Cambiamos nuestro idioma, pero aún sigue vivo, 
pues ambos se combinan hoy, aprendiste a cultivar, a
 leer a nuestra madre tierra de nosotros, nuestras manos 
construyeron nuevas ciudades que aún se mantienen.

Otros pueblos con el tiempo han llegado y compartido,
hoy somos un nuevo pueblo amo y señor de nuestra tierra 
nuevamente, somos un nuevo continente fusión de pueblos
preservamos tu idioma, tu religión pero aprendiste a respetarnos.

El Creador nos ayuda a vivir en paz y sanar heridas.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.



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