miércoles, 9 de julio de 2014

119 Una historia, una vida 1

119 Una historia, una vida 1

Te conocí una noche de verano, tus ojos no me
hablaron, tu luz me conquistó, el tiempo me colocó
en tu camino, por gracia divina nos volvimos a encontrar,
compañera de trabajo juvenil, nos hizo estar cerca.

Cupido nos habló al oído, la amistad se convirtió en
un sentimiento, el sentimiento en compañía, la
compañía fue aumentando y el sentimiento creció,
el amor nos sonrió luego de un tiempo.

El tiempo pasamos juntos estudiando y soñando,
el sueño se convirtió un día en realidad, visitamos
muchos lugares para escoger los componentes de nuestro
futuro hogar, nuestra unión definitiva fue una mañana cálida.

Los testigos de nuestra unión fueron únicos,
nuestros primeros días juntos fueron singulares, aún
guardo en mi memoria esas primeras cenas a solas, el
despertar siempre fue una aventura especial.

Con el tiempo llegó nuestra compañía, cada llegada
fue especial, la enfermedad nos visitó en varias ocasiones,
cuidados y compañía te prodigue siempre, eres mi
compañía por excelencia, conoces mis sueños y locuras.

Eres un cofre de secretos, te convertiste en cómplice
de mis proyectos locos, cuando saliste de nuestro hogar
no imaginé que era tu partida, nuestro último café
me llenó de esperanza que sin saber era una despedida.

Tu partida la tengo imborrable en mi mente,
partiste, tranquila según me dicen, nos haces
falta, pero estás presente en nuestro hogar y mente,
te hablo siempre, pido consejo y aún lo haces.

El Creador me ha dado oportunidades y premios como tu compañía.
Por Prof. Luis Horacio Cerdas Mora.
Derechos reservados de autor.


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